Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)

 


Birdman representa un escenario dentro de lo que es el escenario de la gran pantalla. Vemos el proceso mental del director o responsable una obra de teatro en Broadway a la hora de enfrentarse al reto.

A mí no me decepcionó Birdman. Michael Keaton, un actor que para mí siempre ha sido un poco extraño, sigue siendo extraño, o raro, aquí.

Un poco atormentado por lo que parece que fue como creador, está rodeado de su exmujer, su hija, una mujer que podría tener un hijo suyo, y el actor estrella que contrata al final para la obra. Estos personajes son secundarios, sin embargo, con respecto a Birdman.

El gran acierto de la película es el enrevesado interior de Birdman. Cuando nos preguntamos a nosotros mismos si seremos capaces de vencer nuestro pasado y los miedos que nos acarrearon, ahí está Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia.

Estéticamente deliciosa, con escenas muy bien montadas visualmente.

Un pájaro lo que quiere es volar y volar, y Birdman vuela muy alto en la imaginación mientras el mundo real sigue y él tiene que montar un espectáculo que atraiga al público  y más importante aún que supere la crítica de la crítica más exigente.


Por supuesto, Birdman saldrá ileso, al menos esa es mi versión, porque la ventana del final y la sonrisa de su hija no pueden significar lo peor.

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